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Deterioro de activos de larga duración: Un fantasma que ronda dentro de las empresas y sus estados financieros.

Antes de dar por hecho que algún activo de larga duración que se tiene para ser vendido o bien para ser usado tiene cantidades asignadas mayores a lo que realmente puede ser su valor, en algunos casos es importante identificar los indicios que pueden llevar a tener un deterioro de activos.

Las necesidades que nuestro planeta nos exigen en temas de sostenibilidad, la apertura a nuevos mercados y los grandes avances tecnológicos, tiene la capacidad y al mismo tiempo una demanda exigente en creación de nuevos productos, servicios y circunstancias que pueden impactar severamente en los valores de los activos de las empresas.

En favor a todos estos escenarios, existen estándares reconocidos y creados con el fin de medir, cuantificar y revelar el deterioro que pueden sufrir los activos de las entidades ante un mundo que avanza cada vez más y más rápido.

Dentro del Comité Técnico Nacional de Información Financiera en el IMEF se ha analizado detalladamente la normatividad aplicable en México y a nivel internacional: el Boletín C-15, Deterioro en el valor de los activos de larga duración y su disposición, que será sustituido a partir de 2022 por la nueva NIF C-15, Deterioro en el Valor del los Activos de Larga Duración, y la NIC 36, del mismo nombre. Dichas normas nos muestran información contundente que los preparadores de información financiera deben tomar en cuenta al momento de encontrarse con activos de larga duración, tangibles e intangibles, incluyendo crédito mercantil, activos de larga duración reconocidos como un derecho de uso por el arrendatario y activos de larga duración en contratos operativos por parte del arrendador.

Antes de dar por hecho que algún activo de larga duración que se tiene para ser vendido o bien para ser usado tiene cantidades asignadas mayores a lo que realmente puede ser su valor, en algunos casos es importante identificar los indicios que pueden llevar a tener un deterioro de activos.

Algunos de los indicios más comunes que pueden presentarse, mismos que enlista el Boletín C-15, son los siguientes: a) cambios tecnológicos, b) daños físicos, c) disposiciones legales de carácter ambiental o ecológico, d) pérdida de mercado de los productos o servicios que presta la entidad, e) reducción importante en el uso de la capacidad instalada, f) disminución significativa en el valor de mercado de un activo, g) cambios significativos en el destino o utilización de un activo, h) costos incurridos en exceso a los originalmente estimados para la adquisición o construcción de un activo, i) pérdidas de flujos de efectivo, combinados con un historial o proyecciones de pérdidas, que confirmen la tendencia de pérdidas continúas asociadas con una unidad generadora de efectivo y j) incremento de las tasas de interés del mercado, que afecten a la tasa de descuento utilizada para calcular el valor en uso del activo, de forma que disminuya su valor de recuperación de forma significativa.

Como se puede apreciar, los indicios de deterioro se pueden presentar en diversos escenarios económicos. Actualmente, seguimos en un entorno con incertidumbre donde la recuperación económica no es constante, la pandemia por el COVID-19 y las nuevas cepas amenazan con fracturar de nuevo la actividad económica.

Con una caída del 8.5% del PIB en 2020, la peor desde 1932, la crisis económica se ha dejado sentir en, prácticamente, todos los sectores. Si bien el boom del comercio electrónico o las compras de productos básicos hicieron crecer a varias compañías como las cadenas de supermercados o de productos de consumo primario, otras, como el sector automotriz, turístico, industrial, entre otros, vieron frenadas sus operaciones de manera importante

En las empresas, la información que se presente es vital, sin embargo, presentar partidas con valores incrementados o no valuados correctamente puede provocar dificultades en la toma de decisiones.

Para presentar correctamente el valor de los activos susceptibles a deterioro, es fundamental conocer al activo y definir su valor de recuperación, a través de su precio de venta o su valor de uso, además de la determinación de los flujos de efectivo futuros provenientes de la unidad o unidades generadoras de efectivo y de su realización final, nuevamente, todo con base al Boletín C-15, o en su caso la normatividad internacional aplicable.

Recordemos la premisa: Se tendrá una pérdida por deterioro, cuando el valor de recuperación determinado es menor al valor en libros. Dicha pérdida debe aplicarse a los resultados del periodo en que se determina y disminuir el activo o proporción de activos cuando sea el caso.

Si desea más información, requiere asesoría y/o capacitación especializada sobre esta o alguna otra de nuestras áreas de servicio, en Grupo GSG Mefintax (GSG Consultores Asociados, S. C., y Mefintax México, S. C.) estamos a sus órdenes.

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